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AWS y Azure convierten la interconexión privada en un servicio, no en un proyecto

AWS Interconnect – multicloud ya permite enlazar AWS y Microsoft Azure bajo demanda en vista previa pública. La promesa es reducir meses de circuitos y coordinación, pero el ancho de banda fijo, la topología y la operación de dos nubes siguen teniendo precio.

Por Rubén Campoy7 min de lectura
Técnico trabajando en un pasillo de centro de datos con armarios de servidores y cableado azul
Imagen editorial exclusiva · BOLDERROR

AWS y Microsoft han abierto una ruta gestionada para conectar de forma privada sus dos nubes. Desde el 31 de agosto, AWS Interconnect – multicloud admite Azure en vista previa pública y Azure ofrece su extremo como Multicloud Interconnect. La provisión se realiza desde las consolas y herramientas de ambos proveedores, sin contratar y cablear manualmente una sucesión de operadores. La disponibilidad inicial comprende Virginia del Norte, California del Norte, Sídney y Fráncfort. Es un avance concreto para arquitecturas que ya viven repartidas; no una invitación automática a repartir cualquier aplicación.

La base técnica combina los dominios conocidos de Direct Connect y ExpressRoute con una experiencia coordinada. Cada interconexión crea cuatro caminos lógicos independientes sobre dos ubicaciones físicas y routers distintos. El diseño pretende soportar mantenimiento de un router, dos interrupciones adicionales e incluso la pérdida de una sede sin cortar el tráfico. Entre los bordes de ambos proveedores, MACsec cifra el enlace y la propuesta anuncia disponibilidad de cuatro nueves. El detalle relevante no es sólo la velocidad, sino eliminar parte del trabajo gris de órdenes cruzadas, cartas de autorización, VLAN y pruebas entre operadores.

La factura por hora cambia según la ruta más cara de la topología

El servicio cambia también la unidad económica. AWS factura por hora según el ancho de banda elegido y un nivel geográfico calculado por el recorrido; en su lado no añade un cargo por gigabyte transferido. Existe una interconexión gratuita de 500 Mbps por proveedor y región. En el ejemplo publicado, 10 Gbps locales de nivel 1 cuestan 12,33 dólares por hora, unos 9.000,90 dólares en 730 horas. Si una topología de Cloud WAN incorpora una región lejana y empuja el enlace al nivel 4, la misma capacidad alcanza 51,78 dólares por hora, cerca de 37.799,40 al mes. Azure cobra su parte por separado.

Ese modelo puede hacer el gasto más previsible para flujos constantes y voluminosos, pero penaliza capacidad sobredimensionada o reservada durante largos periodos sin uso. Además, el nivel se asigna por la ruta más cara que pueda utilizar la topología, no sólo por la cercanía del punto físico. Asociar sin revisar un Direct Connect Gateway a una red global puede multiplicar la tarifa. FinOps debe entrar antes del clic: medir caudal, picos, horas activas y rutas autorizadas; comparar el coste fijo con el tránsito actual; y etiquetar cada interconexión con propietario, aplicación y fecha de revisión.

El enlace no resuelve identidad, DNS ni el fallo lógico compartido

Operativamente, la red gestionada no resuelve DNS, identidad, descubrimiento de servicios, direccionamiento solapado ni políticas de firewall. Tampoco convierte una aplicación en portátil. Una base de datos en Azure y un servicio en AWS pueden ganar latencia estable, pero siguen compartiendo un fallo lógico si dependen del mismo directorio, secreto o plano de despliegue. El encaminamiento debe impedir rutas asimétricas y fugas; las cuotas y MTU deben probarse; y la observabilidad debe unir telemetría de ambos extremos. AWS incluye Network Synthetic Monitor para localizar pérdida de paquetes en su lado, útil pero insuficiente para explicar toda la transacción.

La aplicación práctica encaja especialmente en fusiones, requisitos regulatorios, ISV que sirven a clientes en nubes distintas y cargas de IA donde el dato está en un proveedor y el cómputo especializado en otro. Un piloto sensato conecta un único par de redes no productivas, limita prefijos BGP, activa registros, mide latencia y pérdida con y sin cifrado, fuerza la caída de un camino y calcula coste por terabyte útil. Después se valida el procedimiento de alta, cambio y retirada con responsables de las dos plataformas. La velocidad de provisión sólo es una ventaja si no elimina los controles de cambio.

La vista previa obliga a moderar expectativas sobre cobertura, soporte y condiciones finales. Conviene vigilar la llegada a disponibilidad general, los anchos de banda y regiones adicionales, el SLA contractual de extremo a extremo, la factura exacta del lado Azure y cómo se reparten las incidencias cuando el diagnóstico cruza proveedores. La noticia no demuestra que multicloud sea más sencillo; demuestra que una de sus capas más ingratas empieza a parecerse a un producto. El resto —arquitectura, seguridad, coste y responsabilidad— continúa perteneciendo al cliente.

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